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Rafael Cantero Muñoz
 

Pedir el aguinaldo.

      En La Mancha, como es de todos conocido, se canta y se celebra  todo; de ahí que tengamos  un riquísimo y extenso repertorio de canciones, bailes y tradiciones populares dentro del calendario festivo anual. En este conjunto de costumbres, es de suma importancia e interés las canciones y tradiciones que tienen lugar en el ciclo navideño. Era tal la fuerza que adquiría la conmemoración del nacimiento del Mesías, que su celebración se prolongaba desde la Nochebuena hasta prácticamente el miércoles de ceniza.

Las costumbres, tradiciones y canciones que tienen lugar en el periodo navideño en homenaje y alabanza del nacimiento de Jesús, son numerosísimas y variadas; entre este amplio repertorio de piezas folclóricas y tradiciones  nos encontramos con autos de Navidad, villancicos, luminarias, representaciones escénicas, etc. Pero de todas ellas, nos vamos a detener en esta ocasión, en una tradición muy característica y propia de la Navidad, tal es, la de pedir el aguinaldo.

         El hecho de pedir el aguinaldo, parece ser que procede de los regalos o prebendas que se hacían los antiguos en el primer día del año. Esta costumbre, que la Iglesia pretendió suprimir por su origen pagano, es por tanto, el precedente de nuestros aguinaldos.

         Con respecto al significado de la palabra, hay quien opina que es, la corrupción o deformación de una frase de origen latino que significaba “en este año”, y que definía el obsequio que daba el padrino o la madrina a su ahijado. Esta costumbre de regalar en fechas determinadas los padrinos a sus ahijados, sigue viva en algunos puntos de nuestra provincia.

         Al margen del origen de la tradición y su significado semántico, lo cierto es que el hecho de pedir el aguinaldo es una hábito muy extendido por toda la geografía manchega y otros lugares de España. No se tienen datos precisos de la antigüedad de esta tradición. Sí recurrimos a la opinión de  nuestros abuelos, nos dirán que ellos han cantado y pedido el aguinaldo toda la vida y que incluso sus padres también lo hicieron. Por lo tanto hemos de suponer que esta costumbre viene de tiempos muy remotos.

         Sencilla y genéricamente podemos definir el aguinaldo como especie de presente o regalo que se hace por Navidad, en agradecimiento por la felicitación recibida.  Para cumplir con el rito del aguinaldo valía cualquier obsequio, bien fuese la entrega de una propina o dinero, dulces, o cualquier otro alimento, y así lo describe esta coplilla popular:

                   El aguinaldo es un pan,

                   una ristra de chorizos,

                   dos pimientos “pa” las migas

                   y una peseta “pa” vino. 

 

Sí anecdótico es el hecho de pedir el aguinaldo, no lo es menos la forma de hacerlo: grupos de personas, bien fueran de jóvenes, partidas de caza, amigos, familiares etc. se reunían provistos de guitarras, bandurrias, almireces, panderetas, zambombas y cualquier otro elemento de percusión, para cantar villancicos y visitar a vecinos y familiares.

 En la oscuridad de la noche, las rondas recorrían las calles de nuestros pueblos y ciudades, contagiando su alegría a cuantas personas encontraban a su paso, mientras entonaban coplillas como esta que dice:

La Zambomba pide pan

y el canuto pide vino,

y los que la están tocando

“guenas” magras de tocino.

Las rondallas iban visitando los domicilios de familiares y amigos, primeramente se cantaban villancicos y una vez agotado el repertorio de estos, se procedía a entonar unas canciones, que no son propiamente villancicos, pero que por su tradición solamente se cantan en estas fechas en una mezcla entre lo religioso y lo profano; son de carácter petitorio, con las cuales se pretendían obtener de los vecinos y amigos dinero o alimentos, que reciben el nombre de aguinaldos.

                   Dame el aguinaldo

                   carita de rosa

                   que no tienes cara

                   de ser tan roñosa.

O bien:

         A pedir el aguinaldo

         vengo temprano

         darme unas pesetitas

         que soy tu hermano.

 

         Dame el aguinaldo

         dama generosa

         que no tienes cara

         de negar las cosas.

 

         Dame el aguinaldo

         si me lo has de dar

         que la noche es corta

         y hay mucho que andar.

La costumbre incluye que tras escuchar los cantos de villancicos y otras canciones, se invita a los visitantes que van haciendo la ronda, a pasar a la casa para echar un trago de vino y mojar la garganta, que esta ya seca de tanto gritar y cantar. Son obsequiados  con dulces, turrones, mistela e incluso un poco de dinero.

En caso de que en alguna de las casas a las que se acudía en solicitud del aguinaldo, no respondiese o este les fuese negado, se entonaban canciones dejando patente la actitud del vecino, con coplas como esta:

La Campana gorda

de la catedral,

que te caiga encima

si no me lo das.

Lamentablemente, en la actualidad, la costumbre de pedir el aguinaldo, como tantas otras, ha ido decayendo paulatinamente, y sí no ha llegado a desaparecer totalmente, ha quedado reducida a grupos de niños que llaman a las puertas de algunos hogares, interpretan algún villancico y piden al aguinaldo

 

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