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Pedir el aguinaldo.
En La Mancha,
como es de todos conocido, se canta y se celebra todo; de
ahí que tengamos un riquísimo y extenso repertorio de
canciones, bailes y tradiciones populares dentro del
calendario festivo anual. En este conjunto de costumbres, es
de suma importancia e interés las canciones y tradiciones
que tienen lugar en el ciclo navideño. Era tal la fuerza que
adquiría la conmemoración del nacimiento del Mesías, que su
celebración se prolongaba desde la Nochebuena hasta
prácticamente el miércoles de ceniza.
Las costumbres,
tradiciones y canciones que tienen lugar en el periodo
navideño en homenaje y alabanza del nacimiento de Jesús, son
numerosísimas y variadas; entre este amplio repertorio de
piezas folclóricas y tradiciones nos encontramos con autos
de Navidad, villancicos, luminarias, representaciones
escénicas, etc. Pero de todas ellas, nos vamos a detener en
esta ocasión, en una tradición muy característica y propia
de la Navidad, tal es, la de pedir el aguinaldo.
El
hecho de pedir el aguinaldo, parece ser que procede de los
regalos o prebendas que se hacían los antiguos en el primer
día del año. Esta costumbre, que la Iglesia pretendió
suprimir por su origen pagano, es por tanto, el precedente
de nuestros aguinaldos.
Con
respecto al significado de la palabra, hay quien opina que
es, la corrupción o deformación de una frase de origen
latino que significaba “en este año”, y que definía el
obsequio que daba el padrino o la madrina a su ahijado. Esta
costumbre de regalar en fechas determinadas los padrinos a
sus ahijados, sigue viva en algunos puntos de nuestra
provincia.
Al
margen del origen de la tradición y su significado
semántico, lo cierto es que el hecho de pedir el aguinaldo
es una hábito muy extendido por toda la geografía manchega y
otros lugares de España. No se tienen datos precisos de la
antigüedad de esta tradición. Sí recurrimos a la opinión de
nuestros abuelos, nos dirán que ellos han cantado y pedido
el aguinaldo toda la vida y que incluso sus padres también
lo hicieron. Por lo tanto hemos de suponer que esta
costumbre viene de tiempos muy remotos.
Sencilla y genéricamente podemos definir el aguinaldo como
especie de presente o regalo que se hace por Navidad, en
agradecimiento por la felicitación recibida. Para cumplir
con el rito del aguinaldo valía cualquier obsequio, bien
fuese la entrega de una propina o dinero, dulces, o
cualquier otro alimento, y así lo describe esta coplilla
popular:
El aguinaldo es un pan,
una ristra de chorizos,
dos pimientos “pa” las migas
y una peseta “pa” vino. |
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Sí anecdótico
es el hecho de pedir el aguinaldo, no lo es menos la forma
de hacerlo: grupos de personas, bien fueran de jóvenes,
partidas de caza, amigos, familiares etc. se reunían
provistos de guitarras, bandurrias, almireces, panderetas,
zambombas y cualquier otro elemento de percusión, para
cantar villancicos y visitar a vecinos y familiares.
En la
oscuridad de la noche, las rondas recorrían las calles de
nuestros pueblos y ciudades, contagiando su alegría a
cuantas personas encontraban a su paso, mientras entonaban
coplillas como esta que dice:
La Zambomba
pide pan
y el canuto
pide vino,
y los que la
están tocando
“guenas” magras
de tocino.
Las rondallas
iban visitando los domicilios de familiares y amigos,
primeramente se cantaban villancicos y una vez agotado el
repertorio de estos, se procedía a entonar unas canciones,
que no son propiamente villancicos, pero que por su
tradición solamente se cantan en estas fechas en una mezcla
entre lo religioso y lo profano; son de carácter petitorio,
con las cuales se pretendían obtener de los vecinos y amigos
dinero o alimentos, que reciben el nombre de aguinaldos.
Dame el aguinaldo
carita de rosa
que no tienes cara
de ser tan roñosa.
O bien:
A
pedir el aguinaldo
vengo
temprano
darme
unas pesetitas
que
soy tu hermano.
Dame el
aguinaldo
dama
generosa
que no
tienes cara
de
negar las cosas.
Dame
el aguinaldo
si me
lo has de dar
que la
noche es corta
y hay
mucho que andar.
La costumbre
incluye que tras escuchar los cantos de villancicos y otras
canciones, se invita a los visitantes que van haciendo la
ronda, a pasar a la casa para echar un trago de vino y mojar
la garganta, que esta ya seca de tanto gritar y cantar. Son
obsequiados con dulces, turrones, mistela e incluso un poco
de dinero.
En caso de que
en alguna de las casas a las que se acudía en solicitud del
aguinaldo, no respondiese o este les fuese negado, se
entonaban canciones dejando patente la actitud del vecino,
con coplas como esta:
La Campana
gorda
de la catedral,
que te caiga
encima
si no me lo
das.
Lamentablemente, en la actualidad, la costumbre de pedir el
aguinaldo, como tantas otras, ha ido decayendo
paulatinamente, y sí no ha llegado a desaparecer totalmente,
ha quedado reducida a grupos de niños que llaman a las
puertas de algunos hogares, interpretan algún villancico y
piden al aguinaldo
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