RAFAEL CANTERO MUÑOZ

Transmisión oral y cultura popular


Si aceptamos el concepto de transmisión oral, como aquellas enseñanzas, conocimientos y experiencias que los hijos reciben verbalmente de sus padres y mayores; pronto llegaremos a la conclusión de que la transmisión oral, es, ha sido y posiblemente será, la primera y más universal forma de transmitir una cultura, creencias, hechos históricos, etc., que ha tenido el género humano a lo largo de su historia.

La transmisión oral ha jugado un papel importante en la formación de la cultura e idiosincrasia de un pueblo. Ha hecho posible que los conocimientos, historia, costumbres y leyendas hayan pasado de una generación a otra, estén vivos y con el transcurrir del tiempo, se haya ido forjando una cultura local propia, que ha posibilitado que una comunidad tenga sus propias señas de identidad.

Durante siglos hemos sido participes de nuestra propia historia, gracias al legado informativo que hemos recibido por la transmisión generacional.

Es tal la importancia y arraigo que tiene nuestra cultura tradicional dentro del ámbito organizativo de la sociedad, que en ocasiones, a falta de normativa jurídica concreta, ha hecho las veces de ley escrita. Así está contemplado y recogido en nuestro Código Civil, que reconoce a la costumbre como fuente general del derecho.

La cultura tradicional, fue durante largo tiempo la única escuela o fuente de adquisición de conocimientos para la población rural. Estas gentes en un porcentaje muy alto eran personas que no sabían leer ni escribir.

Para hacernos una idea real, de la importancia y trascendencia de nuestra cultura popular, basta pensar por un momento, en el alto índice de analfabetismo que existía en la sociedad rural española en décadas pasadas; y como, gracias a los conocimientos que recibieron nuestros antepasados de sus mayores, ha llegado hasta nosotros por transmisión oral todo el legado de conocimientos que nos han posibilitado el saborear, ostentar y disfrutar una cultura, que por el conducto del libro o textos impresos nunca hubiese llegado hasta nosotros.