RAFAEL CANTERO MUÑOZ

Religiosidad popular: la exteriorización de nuestra fe


En un sentido amplio y general, cuando hacemos alusión al concepto de “Religiosidad Popular”, estamos haciendo referencia expresa a la religión que practica y profesa el “Pueblo”; sin que ello lleve consigo un enfrentamiento o distanciamiento con las autoridades eclesiásticas, o se interprete como una  concepción distinta de entender la Fe, con respecto a otros cristianos.

Por razones culturales y de tradición, al hablar de religiosidad popular,  nos fijamos en la religiosidad popular relacionada con la Iglesia, y en nuestro caso concreto con la Iglesia Católica.

Cuando nos referimos a la religiosidad Popular Cristiana ó catolicismo popular, tenemos que descartar rotundamente, el pensar que defendemos o practicamos  una religiosidad distinta o paralela a la religión oficial, o que existe una tajante y manifiesta separación entre la religión oficial y religiosidad popular. Nada más lejos de la realidad, apostillamos una afirmación: la religiosidad popular católica vive con Fe y convencimiento la religión; y lejos de estar opuesta a la canónica o religión oficial, es un natural complemento a nuestras creencias que lleva consigo un valor añadido: la transmisión de padres a hijos a través de la historia y la tradición de una costumbre y forma de sentir la religión, que ha reforzado nuestra Fe.

Lo que sí descartamos de plano, son las opiniones de aquellas personas que entienden que la religiosidad popular es producto de una inculturación.

Actualmente todo el conjunto de actos, creencias, devociones, hermandades, etc., que se ha dado en llamar genéricamente, “religiosidad popular”, siguen los cauces de la religión oficial y hay una preocupación cada vez mayor, por parte de las Cofradías y Hermandades de celebrar actos más en consonancia con las formas canónicas, tales como, Triduos, Quinarios, Septenarios, Vía Crucis, etc., todos ellos previos a la procesión penitencial, para una mayor y mejor preparación interna, de cara a la manifestación pública de penitencia a celebrar.

No dudamos que tiempos atrás, y puede que aún queden algunas reminiscencias, existiesen ciertos comportamientos, ritos o actos muy vinculados a las creencias y tradiciones religiosas de determinados pueblos, que estuviesen distanciados del verdadero sentido del cristianismo; para ello estamos asistiendo a una depuración de formas de religiosidad popular, tanto por la acción pastoral de autoridades eclesiásticas, como por olvido de costumbres de otro tiempo.

La religiosidad popular, responde a una religiosidad afectiva, donde su principal característica es exteriorizar y sacar a la calle sus más íntimos sentimientos, haciendo publica su Fe.

Dentro de las distintas facetas que puede presentar la religiosidad popular, vamos a referirnos de manera muy particular a la religiosidad de tipo colectivo, es decir, Hermandades y Cofradías.

Las Cofradías religiosas con sus imágenes se constituyeron en cauce organizativo de la religiosidad popular. Tanto en la religiosidad popular individualmente concebida, como en las Cofradías y Hermandades, tienen un papel destacado las imágenes. Por medio de estas se puede elevar el sentimiento religioso individual, para lo que es muy importante esforzarse y procurar dar un sentido estético y expresivo a las representaciones religiosas.

La religiosidad popular antes de que llegara la Reforma religiosa en Centroeuropa, buscaba una forma de expresión penetrante y a la vez pretendía entender mejor sus sentimientos de piedad utilizando las imágenes.

San Juan de Avila en aquellos tiempos de lucha para evitar la escisión religiosa, consideraba útil con fines catequistas el uso de la imágenes frente a los protestantes, que veían que con ellas se llegaba a la idolatría.

La Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, a través de las imágenes policromadas y barrocas se acercaba al pueblo de muchas formas expresivas: Cristos agonizantes, sufrimientos de Vírgenes que han de acompañar a Cristo en su Pasión, etc. El pueblo ve en estas representaciones todo el drama Pasional y lo vive.

Por ello afirmamos, que las representaciones pasionales de Semana Santa, donde con el sufrimiento y sacrificio se hace penitencia, son una muestra característica de la religiosidad popular, constituyendo una verdadera catequesis en la calle, por lo que ante los ojos de los que contemplan los desfiles procesionales, debemos esforzarnos en dar testimonio cristiano y cofrade ante este mundo cada vez mas materialista y desentendido del sufrimiento humano.